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domingo, 5 de septiembre de 2010

Freshwater de Virginia Woolf: estreno mundial en español en Buenos Aires

crédito: Luciana Damiao



(Buenos Aires)

Se estrenó mundialmente en Buenos Aires, en la Ciudad Cultural Konex y   en español, la obra Freshwater de Virginia Woolf.
La única obra de teatro que escribió la autora inglesa se representó en su idioma original en el cumpleaños de su sobrina Angélica Bell, como divertimento para una de las veladas teatrales que entrenan al grupo de Bloomsbury – al que pertencía Virginia Woolf -. De ella, participaron todos los miembros de dicho grupo, familiares y amigos de la autora.
En la Maison Francaise de la New York University, de la que participó Eugene Ionesco como actor, se estrenó fuera de Inglaterra en 1984, en los Estados Unidos.
En febrero del 2009, SITI Company, la compañía neoyorkina que dirigie Anne Bogart, realizó la primera producción profesional en el Women´s Project de esa ciudad.
Freshwater es una comedia donde el tiempo parece no transcurrir para los personajes. Ellos están inmersos en la cultura – pintura, fotografía, poesía, filosofía – y así pasan los días. Sólo dos personajes, el filósofo Charles Hay Cameron y la fotógrafa Julia Margaret Cameron piensan viajar a la India y encontrar allí una vida más cercana a la naturaleza y a la verdad. Pero, envueltos en la hipocresía de la sociedad conservadora británica, demoran el viaje y esperan la llegada de los ataúdes – que llevarán de viaje - . El poeta Alfred Lord Tenysson, el pintor Gerge Frederick Watts, son los personajes que reciben, al final, los reconocimientos reales. Ellos han persistido con sus obras  en ese mundo cultural y también ficticio.  Han huido de ese mundo la mujer de Watts, Ellen Terry, la musa, junto a un marino de la armada real – John Craig – y la señora y el señor Cameron.
Con guiños evidentemente al grupo de Bloomsbury – grupo literario al que pertenecía Virginia Woolf – y enmarcada en una época – 1935 – año en que fue representada por primera vez.
Hay guiños feministas como el del personaje de Ellen, quien huye junto a su amante vestida con pantalones a cuadros. El marido, George Watts la increpa duramente: si hubieras vestido de blanco hubiera sido distinto, ¡pero con pantalones a cuadros!
Resulta interesante la reconstrucción de una época y una sociedad en esta obra que hoy nos arranca una sonrisa, pero que evidentemente, cuando se estrenó, era un grito de liberación.
Se destacan las actuaciones de todo el elenco.
nota relacionada:

viernes, 3 de septiembre de 2010

novela: Extraños en la noche de Iemanjá (fragmento)



Capítulo 6 (fragmento)


La casa de Mirinha estaba a unos veinte kilómetros de ahí. Era una casa de material y techo de chapa, pobre como un gemido. Al frente había un camino hecho con maderas desprendidas de un naufragio. De tarde, cuando la marea subía se formaba al lado del camino algo así como un río finito con dos brazos, la arena mojada se iba encerrando en ellos y se convertía en una isla. A Bijou le gustaba atravesar descalza ese camino al bajar del auto. La seducía caminar sobre los granitos de arena aglutinados y mojados dejando sus huellas, e imaginaba que lo hacía sobre un reloj de arena cuya pared circular se hubiera roto y donde el tiempo se detenía en el preciso y precioso instante en que ella atravesaba ese lugar para entrar en la casa de Mirinha. ¿Podría detenerse el tiempo alguna vez? pensaba Bijou mientras caminaba por el último madero antes de golpear la puerta.
                    Mirinha abrió la puerta y se dirigió hacia la silla e indicó a Bijou que también se sentara. Ninguna de las dos pronunciaba palabra. Sentada frente a la adivina Bijou miraba cómo la vieja hechicera barajaba las cartas. Eran celestes y blancas como las velas que mantenía encendidas. Mirinha era una mujer vieja como el tiempo, tenía la piel descascarada como un árbol añoso y según decían sabía leer en las cartas el presente, el pasado y el futuro. Vivía todo el año en esa casa  y cuando no había turistas comía lo que el mar  le daba: peces y mejillones. También sabía preparar dulce de naranjas. Para prepararlo pedía a sus clientes que le trajeran frutas recolectadas de los árboles del pueblo o del campo, no tenían que ser compradas. Ese día Mirinha había decidido hacer dulce y había estado pelando naranjas hasta que sus manos se cansaron de pasar el cuchillo una y otra vez para despellejar las frutas. Después había puesto agua y azúcar a calentar y había agregado la pulpa y las cáscaras. Un olor a naranjas amargas había empezado a circular por la casa.
La hechicera puso el mazo de cartas frente a Bijou y le indicó que cortara en tres. Ninguna de las dos pronunciaba palabra, sin embargo, la inquietud de Bijou había entrado en la casa y había sacrificado la serenidad de aquél atardecer azul.

(fragmento del Capítulo 6)

(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados


crédito de la fotografía: Araceli Otamendi

jueves, 2 de septiembre de 2010

Acerca de Un cuarto propio de Virginia Woolf



(Buenos Aires)

En el libro Un cuarto propio de la escritora inglesa Virginia Woolf,  habla acerca de  Las mujeres y la novela de su opinión sobre un tema menor: “para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio; y eso, como ustedes verán, deja sin resolver el magno problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela”, dice.
Virginia Wolf considera, que cualquier tema donde interviene el sexo nadie puede esperar decir la verdad. Actualmente diríamos donde interviene el género y no el sexo.
En cuanto a mi experiencia personal, siempre escribí donde pude: en un bar, en el living, en la cocina, en el dormitorio y hasta en el baño, cuando mis hijos eran chicos.
Claro que nunca pretendí hacerlo todo perfecto como cuenta una biografía de la poeta Sylvia Plath: no sé cocinar bien, no sé tejer bien, no sé coser y menos hacer colchas de patchwork y otras complejidades.  Puedo resolver, eso sí, difíciles cálculos matemáticos – porque eso estudié en la universidad – y analizar y diseñar un sistema de información porque eso estudié en la universidad y en eso trabajé muchos años. Puedo imaginar y fundar una revista y dirigirla, escribir un cuento, un ensayo, una novela, tomar fotografías, pintar y dibujar. Me gustan los niños, crié dos, cultivar plantas y flores,  los jardines y  pasear por el campo. Pero no me pidan que me salga bien una comida complicada o que amase pan, pizza o fideos   porque no me saldrá bien.
Es que nunca pretendí escribir poemas como Sylvia Plath y ser un ama de casa perfecta. Nunca pude poner un pollo al horno y manejar un lavarropas al mismo tiempo. O el pollo se quemaba o la cocina se inundaba, si hacía las dos cosas simultáneamente. Por eso prefiero escribir cuentos aunque ya llevo escritas dos novelas y una en camino. No sé porque nunca me atuve a la fórmula de Virginia Woolf del cuarto propio y solucioné el tema del espacio como pude. Esa es mi manera de hacerlo.

 (c) Araceli Otamendi

bibliografía: Virginia Woolf, Traducción de Jorge Luis Borges, Un cuarto propio, Editorial Sur

miércoles, 1 de septiembre de 2010

domingo, 1 de agosto de 2010

Con piloto automático - Col pilota automatico



El cuento Con piloto automático fue publicado inicialmente en la Biblioteca Cervantes Virtual y traducido al italiano por María Elena Spikerman para publicarse en la revista Il foglio clandestino (Milán, Italia).
Ahora publico la traducción al italiano por primera vez en un medio virtual:

http://archivosdelsur-cuartopropio.blogspot.com/2009/10/cuento-con-piloto-automatico.html

Col pilota automatico


Araceli Otamendi


Traducción: María Elena Spikerman


Scrivo come chi dorme e tutta la mia vita è una ricevuta ancora da firmare”.
“Mi lamento perché sono debole e perché sono artista, mi intrattengo tessendo con musicalità i miei lamenti e ritoccando i miei sogni conforme il modo che trovo di farli più belli. Solo lamento non essere un bambino, per poter credere nei miei sogni, non essere un matto per poter allontanare dall’anima tutti quanti mi circondano”.

Fernado Pessoa

Quanto mi piacerebbe poter scrivere su della seta, tazze di porcellana e altre bellezze, magari su dei liuti o luthiers, e invece suona la sveglia alle sei e mi tiro su dal letto disposta ad affrontare questa nuova giornata che spunta. Sì, spunta e il sole inizia a scaldare ed eccomi di nuovo in piedi a prendere il barattolo del caffé dal frigo, ad aprire il rubinetto per riempire la brocca di acqua fredda, premo l’accensione della caffettiera bianca e premo anche quella del pici, i mails aspettano di essere letti mentre vado a lavarmi il viso con l‘acqua fredda per togliermi il sonno, gli occhi ancora quasi chiusi. Mi sciacquo gli occhi guardandomi allo specchio, voglio lavare il ricordo di quei sogni che non sono ancora certa di aver sognato. E il delizioso aroma del caffé circola per la casa, la invade come un folletto invisibile, verso il caffé nella tazza bianca che non mi sognerei mai di usare se solo fosse crepata e mentre lo bevo apro il rubinetto della doccia e l’acqua scorre, tiepida, calda, e anche il sogno scorre. Sogno folle, sogno surrealista, quante stranezze si sognano. La luce entra dalla finestra del bagno come nella canzone di lenon e maccartney ma era lei, lei quella che entrava nella canzone di John e Paul, ed era anche Lucy nel cielo di diamanti. Ci sono dei ragazzi che camminano sui trampoli, la scena circense si illumina in un teatro, chi sono? Io sempre spettatrice del mondo, perfino nei più reconditi sogni. Vado in cucina e un coniglio bolle in pentola, si rigira su se stesso finendo a pezzi, si moltiplica come un clone, come in quel racconto di Cortázar ma in questo caso non c’è nessuno che vomiti un coniglietto, il coniglio solo bolle in pentola. Povero coniglio bianco. Vado altrove, se potessi tornare indietro... Per prima cosa bisogna galleggiare, mettersi pancia in su e galleggiare, affondare la testa, prendere aria e mettere la testa in acqua. E’ fredda, tanto fredda. Non importa, con la testa dentro galleggerai come un pesce, raddrizza le gambe e lasciale molli, posso aprire gli occhi? Sì, certo. Piastrelle blu, tocco fondo, esco, tiro fuori la testa ed eccolo lì seduto sul bordo. Ancora lì, ti tengo io, lascia le gambe molli e galleggia, galleggia, l’acqua nelle orecchie è una sensazione brutta, strana. Muovi le gambe, la testa lasciala galleggiare, dopo saprai nuotare, ma se non galleggi non nuoterai mai. Fino a quando? Quando saprò nuotare? Ancora una volta. Il sole è nel suo punto più alto, è mezzogiorno. L’acqua è più tiepida e mi stanco. Galleggia, prendi aria, immergiti, ancora una volta, e ancora, e ancora. E un’altra giornata, e un’altra. Fai la morta. Ora che nuoti vai fino all’altra punta, una vasca in larghezza e poi una in lunghezza. Attraversare a nuoto la vasca, arrivare fino alla parte fonda, continuare, resistere, trattenere l’aria sotto l’acqua, risalire, respirare. L’acqua ora è fredda, tiepida, fredda. E il suo sguardo, lì, nelle mosse come se il fatto che io avessi imparato a nuotare lo tranquillizzasse Forse gioia, non so. Dormire, dormire, sognare. Sognare l’acqua, sono in acqua, devo attraversare, bisogna irrimediabilmente attraversare il largo della vasca quando tutti rimangono aggrappati al bordo, galleggiando, sono nata Toro, cosa ci posso fare. Ora non è lì a guardare, ora non c’è. Non so dove sia, ma non c’è. Il tempo va di nuovo avanti. Sento altre voci, sono in altri ambiti. Ora è notte. La festa è iniziata, si sente della musica, delle voci e anche il silenzio, è tutta un’illusione, un sogno. Tornare a sognare, sarà mai possibile? Sognare suona a sogno, a impossibile e tuttavia quella parola pronunciata da qualcuno convincente mi induce a sognare. Quella notte dormo e sogno, volo, sono su un aereo sull’oceano ed a un certo punto precipito in acqua da mille metri sul mare. E’ l’oceano blu e scuro, indovino la profondità mentre mi domando se sopravviverò a una simile caduta, a quella velocità. E nonostante plano in aria come un uccello e cado e nuoto e nuoto tra le onde, sono a galla, salva. Allora mi sveglio.
Bisogna affrontare una nuova giornata, mi asciugo con la spugna bianca e trovo ad aspettarmi sul tavolo il caffé caldo e fragrante. Viaggerò in treno, guarderò il fiume, lavorerò se posso, tornerò su un altro treno. Salgo su un radio taxi meglio, sta cominciando ad imbrunire, devo andare a San Telmo. La nueve de julio è la migliore opzione per arrivarci e lo spettacolo inizia al semaforo.
Dei giocolieri fanno il loro intrattenimento davanti alle macchine, le sfere girano, aspetto la musica, la musica delle sfere non arriva, o sì? La mano allungata dell’adolescente, qualche moneta da una macchina e il taxi parte sgommando. Le luci accese della nueve de julio sono il miglior spettacolo della sera. Se arriverò viva, penso, se arriverò viva a destinazione berrò meno caffé, telefonerò a quella amica che non chiamo da tanto tempo. Ci si ferma ad un altro semaforo. Fiaccole in mano ad una ragazza, in canottiera e pantaloni neri, capelli corti, occhi scuri ride, chiacchiera, corre in mezzo al viale, mentre due giovani l’aspettano tetrabrik in mano, il dolce vino come un sogno in bocca ai due ragazzi. La rivedrò il giorno seguente seduta sul piazzale che divide la nueve de julio, col viso assonnato e occhiaie grigie, tetrabrik sulle giovani labbra, due uomini giovani al suo fianco, quale destino aspetta quella donna? Ed è già giorno, le fredde luci della notte si sono estinte, il sole entra dalla finestra, mi accomodo in un angolino dove batte il sole. Mi alzo e metto il pilota automatico.

(c) Araceli Otamendi


(c) de la Traducción de María Elena Spikerman




Araceli Otamendi nasce a Quilmes, provincia di Buenos Aires, Argentina. E’ scrittrice e giornalista. Attualmente dirige le riviste digitali Archivos del Sur e Barco de papel . Ha pubblicato il romanzo poliziesco Pájaros debajos de la piel y cerveza, vincitrice del Premio El libro-Edenor durante la XX Fiera Internazionale del Libro di Buenos Aires nel 1994.

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Una mirada sobre Puerto Madryn (2003)




Una mirada sobre Puerto Madryn

Esta nota se originó en un viaje que hice a la ciudad de Puerto Madryn ubicada en la Patagonia Argentina, ahí donde hay pingüinos y ballenas. El viaje fue en el verano de 2003 y fue publicada originalmente en la revista Archivos del sur.



Néstor García Canclini en su libro “Imaginarios urbanos” ocupándose de la ciudad de México cita a Italo Calvino y a su obra “Las ciudades invisibles”: “A veces ciudades diversas se suceden bajo el mismo suelo y bajo el mismo nombre. Nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. En ocasiones, hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales, y el acento de las voces e incluso las facciones. Pero los dioses que habitan bajo los nombres y en los lugares se han ido sin decir nada y en ese sitio han anidado dioses extranjeros”... Así, es posible encontrarse con diversas historias y aspectos cuando se recorre la ciudad de
 Puerto Madryn en la Provincia del Chubut, ubicada en la Patagonia argentina. Se trata de una ciudad extraña, por un lado ofrece bellezas naturales, posibilidades numerosas de hacer turismo aventura: buceo en sus aguas cristalinas, avistaje de ballenas, excursiones a colonias de lobos marinos y otras opciones como las excursiones de buceo a “naufragios”, mountain bike a lugares recónditos. Sin embargo la mayor parte de la población actual se instaló enPuerto Madryn como consecuencia de la radicación de varias empresas. Hablando con varias personas residentes en la ciudad desde hace varios años me entero que la mayoría son oriundos de Buenos Aires. Uno de los principales problemas que tiene la comunidad me dicen casi todos, es justamente la falta de lazos tanto culturales como comunitarios, falta de raíces en esa ciudad del sur y el movimiento casi continuo del personal de las empresas que puede ser despedido o trasladado hacia otro lugar. Todo ello trae aparejados problemas de diversa índole como son la falta de perspectiva de futuro para los adolescentes por ejemplo, la escasa participación y producción cultural autóctona, sería otro de los problemas y como antítesis varios de los entrevistados citan a la ciudad de Trelew, también ubicada en la Provincia del Chubut, con otra historia, otra conformación poblacional, otra producción cultural. 



Las playas
 



El mar es azul intenso con franjas de azul más verdoso hasta tornarse verde marrón al llegar a la arena de la playa.
Sobre la arena mojada descansan restos de algas secas y en conjunto parece un gran cementerio vegetal. El agua es cristalina pero arrastra hacia la playa restos de botellas de plástico, maderas con clavos y algún condón. Parece inevitable que el contacto del ser humano con la naturaleza produzca residuos que afean la belleza del lugar. En la playa donde estoy ahora hay un esqueleto de madera destinado antes a armar carpas en un balneario que ya no existe. Lo que sí existe es un restaurant de playa donde sirven pescados y mariscos y otros frutos del mar. Hay fotografías de caracoles de voluta, salmones, calamares, algas, vieiras, caracoles rojos. También hay una nota de una revista colgada en la pared que dice “pescar a pulmón”. 



Un poco de historia
 



Caminando por la playa, en dirección al “Ecocentro”, un centro ecológico-cultural nos encontramos con el Monumento al indio tehuelche. Los tehuelches eran los primitivos habitantes del lugar luego colonizado por los galeses. A pocos metros está el “Parque Histórico Punta Cuevas”, el sitio donde empezó la colonización galesa en la Patagonia. En el sitio histórico que es una construcción sencilla donde se exhiben diversos objetos y fotografías, también hay visitas guiadas. Se pueden ver unas ruinas, excavaciones en hilera, situadas por encima del nivel de pleamar, en la cara oeste de Punta Cuevas, a 3 km del centro de
 Puerto Madryn. Hay 4 de estas ruinas bien conservadas, 3 semiderruidas e indicios de otra más. Según las crónicas de la época originalmente esran 16 casillas de madera. Estaban metidas en los huecos que todavía se pueden ver. En total las casillas abarcaban unos cien metros. Edwin Roberts y Lewis Jones, fueron dos promotores de la colonización que llegaron en junio de 1865 a preparar el terreno, antes que todo el grupo llegara. Traían provisiones, ganado y 5 ayudantes desde Patagones. Mientras Jones hacía otros viajes para traer más cosas, Roberts y los peones construían corrales y un galpón de 5 por veinte metros. Estaba hecho en piedra que se extraía de las cuevas, en las que se colocaron casillas de madera. Cuando Edwin Roberts hizo los cimientos del galpón enterró el siguiente mensaje de fecha 19 de junio de 1865: “Heme aquí hoy, el único galés en tierra patagónica, con preocupación y temor, comenzando este edificio que será el depósito de todos los alimentos que ahora permanecen apilados en la playa. No sé en qué momento vendrán los indios, me matarán y se llevarán todo; si vienen no habrá más remedio que pelear. No soy miedoso pero me preocupo al pensar en el contingente que viene en viaje confiando en que aquí lo esperan vacas y alimentos. Si las cosas salieran de otro modo ¿qué sería de la Colonia? Temo que un fracaso y si es así, adiós para siempre a una segunda oportunidad”. El 28 de julio de 1865 en Punta Cuevas desembarcaron los viajeros del velero “Mimosa”, habían zarpado de Liverpool dos meses antes. Se terminaron de construir las casillas que había empezado Roberts y se ubicaron a 8 ó 9 personas en cada una. Varios viajeros se acomodaron en el galpón. A los pocos días empezaron a ir caminando hasta el río Chubut, a 65 km de ahí. La lista del velero “Mimosa” detalla los siguientes viajeros: 28 matrimonios con 59 hijos 1 viuda con 1 hijo 32 hombres solteros 12 mujeres solteras (la mayoría de los casados tenía unos 30 años. Los solteros 20 y tantos). En total eran 101 adultos y 60 chicos. La crónica que ofrece el sitio histórico Punta Cuevas dice que a partir de entonces el puerto se llamóMadryn y empezó a tener vida. Se inició entonces el trazado de un camino hacia el valle. Hubo un casamiento, algunas muertes y un nacimiento, el de María Humphreys, el 10 de agosto. Edwin Roberts había cavado un pozo de agua pero era salada. Los colonos buscaban agua en una laguna de agua de lluvia que se formaba al pie de donde hoy está el Chalet Pujol – laguna de Derbes – a 4 km al norte de Punta Cuevas. 



Turismo nacional e internacional


Puerto Madryn cuenta con una gran afluencia de turismo nacional e internacional, este último busca tanto conocer un lugar tan distante de los centros turísticos internacionales tradicionales como aprovechando la diferencia cambiara actual. Hay un shopping, el “Portal de Madryn” ubicado frente a la avenida costanera, donde los turistas recalan invariablemente a hacer sus compras. El lugar no tiene nada que envidiarle a algunos shoppings lujosos de la ciudad de Buenos Aires y es una vidriera enfrentada al mar. Deportes Las características de la bahía en PuertoMadryn se prestan para navegar a vela y otros deportes náuticos. Cuando el mar está calmo la apariencia es la de un lago, un espejo de agua bellísimo. En enero de 2003 se organizó el Campeonato argentino de Optimist donde participaron más de doscientos chicos de edades comprendidas entre los 10 y los 15 años. La mayoría de las delegaciones pertenecían a clubes náuticos de Argentina y hubo también grupos participantes del Uruguay y de los Estados Unidos. El club anfitrión fue el Club Náutico Atlántico Sur y la competencia se transformó en una fiesta. El “optimist” es un velero de vela cangreja para un solo y pequeño tripulante. Fue ideado en Clear Water y en principio no era más que un carrito improvisado en una caja de jabón industrial en desuso con rulemanes y velas utilizada por los niños para lanzarse por las calles del pueblo. Poco después el alcalde del lugar encargó al diseñador naval Clark Mills que se valiera de esos mismos materiales para crear alguna embarcación que brindara a los chicos diversión en el agua. En el año 1954 en la península europeasobre el Mar del Norte se construyeron cuatro o cinco Optimist y en 1960 ya había algo más de dos mil barcos de esta categoría en Dinamarca. Hay muchas ofertas para realizar excursiones de buceo diurno y nocturno acompañados por buzos experimentados y también excursiones en 4 x 4 a zonas de fauna protegida. 



Actividades culturales
 



La Municipalidad de
 Puerto Madryn a través de su Dirección de Cultura desarrolla una serie de actividades culturales que abarcan talleres literarios coordinados por el escritor Bruno Di Benedetto entre otras propuestas. También edita el boletín electrónico “El Pasamanos”con noticias de autores locales y nacionales. El pedido de suscripción puede hacerse a
cultura@madryn.gov.ar Durante la temporada de verano se desarrolla el “Proyecto Bitácora” que consiste en mesas de exposición y venta de libros, discos, cassettes y grabados de autores regionales tanto en la Casa de la Cultura como en el Portal de Madryn. En la Casa de la Cultura, además de ver y comprar libros de autores regionales y una revista cultural se puede visitar el “Paseo de Antigüedades” donde se pueden ver y adquirir objetos antiguos. También la actividad teatral tiene diversas alternativas en el Teatro del Muelle con obras para niños como “La increíble Cenicienta”, “Magia de Reyes”, y las obras “La demolición” con Enrique Liporace y Juan Carlos Paccini, “Fridas” con Ana María Casó y “Esquizofrenia Industria Argentina” con María Luz Piriz. A propósito de esta última obra estuvimos con la autora e intérprete en un bar de la playa. María Luz Piriz es una bióloga oriunda de Buenos Aires y radicada en PuertoMadryn desde hace veinte años. En esa ciudad trabaja como bióloga y a partir de una propuesta cultural denominada “Artebar” donde cada uno que se presenta ofrece su arte y donde se han descubierto varios nuevos talentos, además de crear lazos culturales y comunitarios entre los asistentes. Así desfilan en el lugar grupos de rock, de folklore, cantantes, recitadores, actrices y actores como María Luz quien me da las explicaciones con mucho humor. También el Folklore está presente enMadryn con el Elenco Estable Municipal Huiliche y en febrero se realizará el Festival Folklórico en el Patinódromo con artistas madrynenses y de la zona. Por otra parte, En el Portal de Madryn se pueden ver esculturas de Silvia Solís y fotografías de Ge/Táboas de grandes paisajes de la Patagonia. Las fotografías son excelentes y vale la pena ver la muestra.



El Ecocentro
 



Durante el año 2000 se inauguró este complejo cultural-educativo-ecológico en un lugar muy cercano a la playa, lejos del centro comercial de la ciudad. Patrocinado por la Fundación del mismo nombre que preside Alfredo Lichter, la dirección educativa está a cargo de Mariana Martínez Rivarola. El ecocentro desarrolla programas educativos que implican visitas didácticas. Mediante ellas pueden conocerse características de la fauna marina y submarina de la costa madrynense y también hay actividades culturales, conferencias, mesas redondas, muestras de pinturas y esculturas, hemeroteca y biblioteca. Durante mi visita pude ver algunas obras de Remo Bianchedi. A propósito de estas obras “Los inocentes”, el Ecocentro organizó una serie de charlas
sobre el tema de la inocencia con diversos escritores y periodistas, entre ellos la escritora y lingüista Ivonne Bordelois quien habló sobre la inocencia en la obra de Alejandra Pizarnik. Sin duda el lugar es un polo de atracción turístico cultural y educativo que cuenta con una infraestructura moderna y lujosa. El lugar enclavado casi sobre el mar en zona de acantilados contrasta con lo agreste del paisaje. Ecocentro no es un proyecto totalmente abierto a la comunidad, la entrada cuesta $ 8.- y se financia con el aporte de sponsors. Tiene un programa educativo denominado “Mar abierto” que consiste en varias propuestas y se da en forma gratuita en todas las escuelas de la Provincia del Chubut. También tienen un programa de capacitación docente con puntaje para los docentes de todo el país. 



Librerías
 



La única librería que encontré y me dicen que hay en
 Puerto Madryn se llama “re creo” y está ubicada en una esquina del centro de la ciudad. Consulté sobre los gustos literarios y ventas tanto en temporada de verano como en invierno. Durante el invierno los pobladores prefieren comprar libros de actualidad, escritos por autores como Jorge Lanata o Miguel Bonasso, por ejemplo. En verano se venden más libros de Paulo Coelho, Jorge Bucay, libros de autoayuda y algunos bestsellers como los de Rosamund Pilcher y Wilbur Smith entre otros. 



Este es sólo un recorrido, el mío. Cada uno podrá trazar su mapa y hacer otros, descubrir tal vez otras ciudades invisibles como las que mencionaba Italo Calvino.
 





Algunas direcciones: Secretaría de Turismo y deportes Municipalidad de
Puerto Madryn : www.madryn.gov.ar Excursiones y aventura: 
informes@madryn.gov.arDirección de Cultura, Secretaría de Gobierno y Trabajo:cultura@madryn.gov.ar Ecocentro: www.ecocentro.org.ar Alquiler de mountain bike Rent a bike/location: 25 de mayo 1136 – tel. 474426 Centro Nacional Patagónico CONICET Teléfono: (02965) 451024 Diario El Chubuthttp://www.diarioelchubut.com.ar 





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jueves, 29 de julio de 2010