| Una mirada sobre Puerto Madryn Esta nota se originó en un viaje que hice a la ciudad de Puerto Madryn ubicada en la Patagonia Argentina, ahí donde hay pingüinos y ballenas. El viaje fue en el verano de 2003 y fue publicada originalmente en la revista Archivos del sur. Néstor García Canclini en su libro “Imaginarios urbanos” ocupándose de la ciudad de México cita a Italo Calvino y a su obra “Las ciudades invisibles”: “A veces ciudades diversas se suceden bajo el mismo suelo y bajo el mismo nombre. Nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. En ocasiones, hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales, y el acento de las voces e incluso las facciones. Pero los dioses que habitan bajo los nombres y en los lugares se han ido sin decir nada y en ese sitio han anidado dioses extranjeros”... Así, es posible encontrarse con diversas historias y aspectos cuando se recorre la ciudad de Puerto Madryn en la Provincia del Chubut, ubicada en la Patagonia argentina. Se trata de una ciudad extraña, por un lado ofrece bellezas naturales, posibilidades numerosas de hacer turismo aventura: buceo en sus aguas cristalinas, avistaje de ballenas, excursiones a colonias de lobos marinos y otras opciones como las excursiones de buceo a “naufragios”, mountain bike a lugares recónditos. Sin embargo la mayor parte de la población actual se instaló enPuerto Madryn como consecuencia de la radicación de varias empresas. Hablando con varias personas residentes en la ciudad desde hace varios años me entero que la mayoría son oriundos de Buenos Aires. Uno de los principales problemas que tiene la comunidad me dicen casi todos, es justamente la falta de lazos tanto culturales como comunitarios, falta de raíces en esa ciudad del sur y el movimiento casi continuo del personal de las empresas que puede ser despedido o trasladado hacia otro lugar. Todo ello trae aparejados problemas de diversa índole como son la falta de perspectiva de futuro para los adolescentes por ejemplo, la escasa participación y producción cultural autóctona, sería otro de los problemas y como antítesis varios de los entrevistados citan a la ciudad de Trelew, también ubicada en la Provincia del Chubut, con otra historia, otra conformación poblacional, otra producción cultural. Las playas El mar es azul intenso con franjas de azul más verdoso hasta tornarse verde marrón al llegar a la arena de la playa. Sobre la arena mojada descansan restos de algas secas y en conjunto parece un gran cementerio vegetal. El agua es cristalina pero arrastra hacia la playa restos de botellas de plástico, maderas con clavos y algún condón. Parece inevitable que el contacto del ser humano con la naturaleza produzca residuos que afean la belleza del lugar. En la playa donde estoy ahora hay un esqueleto de madera destinado antes a armar carpas en un balneario que ya no existe. Lo que sí existe es un restaurant de playa donde sirven pescados y mariscos y otros frutos del mar. Hay fotografías de caracoles de voluta, salmones, calamares, algas, vieiras, caracoles rojos. También hay una nota de una revista colgada en la pared que dice “pescar a pulmón”. Un poco de historia Caminando por la playa, en dirección al “Ecocentro”, un centro ecológico-cultural nos encontramos con el Monumento al indio tehuelche. Los tehuelches eran los primitivos habitantes del lugar luego colonizado por los galeses. A pocos metros está el “Parque Histórico Punta Cuevas”, el sitio donde empezó la colonización galesa en la Patagonia. En el sitio histórico que es una construcción sencilla donde se exhiben diversos objetos y fotografías, también hay visitas guiadas. Se pueden ver unas ruinas, excavaciones en hilera, situadas por encima del nivel de pleamar, en la cara oeste de Punta Cuevas, a 3 km del centro de Puerto Madryn. Hay 4 de estas ruinas bien conservadas, 3 semiderruidas e indicios de otra más. Según las crónicas de la época originalmente esran 16 casillas de madera. Estaban metidas en los huecos que todavía se pueden ver. En total las casillas abarcaban unos cien metros. Edwin Roberts y Lewis Jones, fueron dos promotores de la colonización que llegaron en junio de 1865 a preparar el terreno, antes que todo el grupo llegara. Traían provisiones, ganado y 5 ayudantes desde Patagones. Mientras Jones hacía otros viajes para traer más cosas, Roberts y los peones construían corrales y un galpón de 5 por veinte metros. Estaba hecho en piedra que se extraía de las cuevas, en las que se colocaron casillas de madera. Cuando Edwin Roberts hizo los cimientos del galpón enterró el siguiente mensaje de fecha 19 de junio de 1865: “Heme aquí hoy, el único galés en tierra patagónica, con preocupación y temor, comenzando este edificio que será el depósito de todos los alimentos que ahora permanecen apilados en la playa. No sé en qué momento vendrán los indios, me matarán y se llevarán todo; si vienen no habrá más remedio que pelear. No soy miedoso pero me preocupo al pensar en el contingente que viene en viaje confiando en que aquí lo esperan vacas y alimentos. Si las cosas salieran de otro modo ¿qué sería de la Colonia? Temo que un fracaso y si es así, adiós para siempre a una segunda oportunidad”. El 28 de julio de 1865 en Punta Cuevas desembarcaron los viajeros del velero “Mimosa”, habían zarpado de Liverpool dos meses antes. Se terminaron de construir las casillas que había empezado Roberts y se ubicaron a 8 ó 9 personas en cada una. Varios viajeros se acomodaron en el galpón. A los pocos días empezaron a ir caminando hasta el río Chubut, a 65 km de ahí. La lista del velero “Mimosa” detalla los siguientes viajeros: 28 matrimonios con 59 hijos 1 viuda con 1 hijo 32 hombres solteros 12 mujeres solteras (la mayoría de los casados tenía unos 30 años. Los solteros 20 y tantos). En total eran 101 adultos y 60 chicos. La crónica que ofrece el sitio histórico Punta Cuevas dice que a partir de entonces el puerto se llamóMadryn y empezó a tener vida. Se inició entonces el trazado de un camino hacia el valle. Hubo un casamiento, algunas muertes y un nacimiento, el de María Humphreys, el 10 de agosto. Edwin Roberts había cavado un pozo de agua pero era salada. Los colonos buscaban agua en una laguna de agua de lluvia que se formaba al pie de donde hoy está el Chalet Pujol – laguna de Derbes – a 4 km al norte de Punta Cuevas. Turismo nacional e internacional Puerto Madryn cuenta con una gran afluencia de turismo nacional e internacional, este último busca tanto conocer un lugar tan distante de los centros turísticos internacionales tradicionales como aprovechando la diferencia cambiara actual. Hay un shopping, el “Portal de Madryn” ubicado frente a la avenida costanera, donde los turistas recalan invariablemente a hacer sus compras. El lugar no tiene nada que envidiarle a algunos shoppings lujosos de la ciudad de Buenos Aires y es una vidriera enfrentada al mar. Deportes Las características de la bahía en PuertoMadryn se prestan para navegar a vela y otros deportes náuticos. Cuando el mar está calmo la apariencia es la de un lago, un espejo de agua bellísimo. En enero de 2003 se organizó el Campeonato argentino de Optimist donde participaron más de doscientos chicos de edades comprendidas entre los 10 y los 15 años. La mayoría de las delegaciones pertenecían a clubes náuticos de Argentina y hubo también grupos participantes del Uruguay y de los Estados Unidos. El club anfitrión fue el Club Náutico Atlántico Sur y la competencia se transformó en una fiesta. El “optimist” es un velero de vela cangreja para un solo y pequeño tripulante. Fue ideado en Clear Water y en principio no era más que un carrito improvisado en una caja de jabón industrial en desuso con rulemanes y velas utilizada por los niños para lanzarse por las calles del pueblo. Poco después el alcalde del lugar encargó al diseñador naval Clark Mills que se valiera de esos mismos materiales para crear alguna embarcación que brindara a los chicos diversión en el agua. En el año 1954 en la península europeasobre el Mar del Norte se construyeron cuatro o cinco Optimist y en 1960 ya había algo más de dos mil barcos de esta categoría en Dinamarca. Hay muchas ofertas para realizar excursiones de buceo diurno y nocturno acompañados por buzos experimentados y también excursiones en 4 x 4 a zonas de fauna protegida. Actividades culturales La Municipalidad de Puerto Madryn a través de su Dirección de Cultura desarrolla una serie de actividades culturales que abarcan talleres literarios coordinados por el escritor Bruno Di Benedetto entre otras propuestas. También edita el boletín electrónico “El Pasamanos”con noticias de autores locales y nacionales. El pedido de suscripción puede hacerse acultura@madryn.gov.ar Durante la temporada de verano se desarrolla el “Proyecto Bitácora” que consiste en mesas de exposición y venta de libros, discos, cassettes y grabados de autores regionales tanto en la Casa de la Cultura como en el Portal de Madryn. En la Casa de la Cultura, además de ver y comprar libros de autores regionales y una revista cultural se puede visitar el “Paseo de Antigüedades” donde se pueden ver y adquirir objetos antiguos. También la actividad teatral tiene diversas alternativas en el Teatro del Muelle con obras para niños como “La increíble Cenicienta”, “Magia de Reyes”, y las obras “La demolición” con Enrique Liporace y Juan Carlos Paccini, “Fridas” con Ana María Casó y “Esquizofrenia Industria Argentina” con María Luz Piriz. A propósito de esta última obra estuvimos con la autora e intérprete en un bar de la playa. María Luz Piriz es una bióloga oriunda de Buenos Aires y radicada en PuertoMadryn desde hace veinte años. En esa ciudad trabaja como bióloga y a partir de una propuesta cultural denominada “Artebar” donde cada uno que se presenta ofrece su arte y donde se han descubierto varios nuevos talentos, además de crear lazos culturales y comunitarios entre los asistentes. Así desfilan en el lugar grupos de rock, de folklore, cantantes, recitadores, actrices y actores como María Luz quien me da las explicaciones con mucho humor. También el Folklore está presente enMadryn con el Elenco Estable Municipal Huiliche y en febrero se realizará el Festival Folklórico en el Patinódromo con artistas madrynenses y de la zona. Por otra parte, En el Portal de Madryn se pueden ver esculturas de Silvia Solís y fotografías de Ge/Táboas de grandes paisajes de la Patagonia. Las fotografías son excelentes y vale la pena ver la muestra. El Ecocentro Durante el año 2000 se inauguró este complejo cultural-educativo-ecológico en un lugar muy cercano a la playa, lejos del centro comercial de la ciudad. Patrocinado por la Fundación del mismo nombre que preside Alfredo Lichter, la dirección educativa está a cargo de Mariana Martínez Rivarola. El ecocentro desarrolla programas educativos que implican visitas didácticas. Mediante ellas pueden conocerse características de la fauna marina y submarina de la costa madrynense y también hay actividades culturales, conferencias, mesas redondas, muestras de pinturas y esculturas, hemeroteca y biblioteca. Durante mi visita pude ver algunas obras de Remo Bianchedi. A propósito de estas obras “Los inocentes”, el Ecocentro organizó una serie de charlas sobre el tema de la inocencia con diversos escritores y periodistas, entre ellos la escritora y lingüista Ivonne Bordelois quien habló sobre la inocencia en la obra de Alejandra Pizarnik. Sin duda el lugar es un polo de atracción turístico cultural y educativo que cuenta con una infraestructura moderna y lujosa. El lugar enclavado casi sobre el mar en zona de acantilados contrasta con lo agreste del paisaje. Ecocentro no es un proyecto totalmente abierto a la comunidad, la entrada cuesta $ 8.- y se financia con el aporte de sponsors. Tiene un programa educativo denominado “Mar abierto” que consiste en varias propuestas y se da en forma gratuita en todas las escuelas de la Provincia del Chubut. También tienen un programa de capacitación docente con puntaje para los docentes de todo el país. Librerías La única librería que encontré y me dicen que hay en Puerto Madryn se llama “re creo” y está ubicada en una esquina del centro de la ciudad. Consulté sobre los gustos literarios y ventas tanto en temporada de verano como en invierno. Durante el invierno los pobladores prefieren comprar libros de actualidad, escritos por autores como Jorge Lanata o Miguel Bonasso, por ejemplo. En verano se venden más libros de Paulo Coelho, Jorge Bucay, libros de autoayuda y algunos bestsellers como los de Rosamund Pilcher y Wilbur Smith entre otros. Este es sólo un recorrido, el mío. Cada uno podrá trazar su mapa y hacer otros, descubrir tal vez otras ciudades invisibles como las que mencionaba Italo Calvino. Algunas direcciones: Secretaría de Turismo y deportes Municipalidad de Puerto Madryn : www.madryn.gov.ar Excursiones y aventura: informes@madryn.gov.arDirección de Cultura, Secretaría de Gobierno y Trabajo:cultura@madryn.gov.ar Ecocentro: www.ecocentro.org.ar Alquiler de mountain bike Rent a bike/location: 25 de mayo 1136 – tel. 474426 Centro Nacional Patagónico CONICET Teléfono: (02965) 451024 Diario El Chubuthttp://www.diarioelchubut.com.ar (c) Araceli Otamendi-Archivos del Sur - Todos los derechos reservados |
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domingo, 1 de agosto de 2010
Una mirada sobre Puerto Madryn (2003)
jueves, 29 de julio de 2010
Cuento Los leones blancos publicado en el Suplemento La Palabra
El cuento Los leones blancos ha sido publicado en el Suplemento La Palabra del diario La Opinión de Rafaela (Provincia de Santa Fe):
http://www.laopinion-rafaela.com.ar/opinion/2010/07/29/u072902.php
http://www.laopinion-rafaela.com.ar/opinion/2010/07/29/u072902.php
domingo, 25 de julio de 2010
Cuento El filicidio publicado en Literatura del mañana
El filicidio
Madrid, 1933. Noche. Doña Aurora se ata los cordones de los zapatos, acomoda el vestido. En uno de los bolsillos del ancho pollerón guarda la pistola cargada. Se acomoda el pelo y camina por la casa como si nada fuera a ocurrir.
En una de las habitaciones, la más grande y lejos del comedor, Hildegard, la hija de doña Aurora duerme. Ha preparado la conferencia sobre eugenesia que debe pronunciar al día siguiente. Está cansada y duerme. Sin adivinar que su madre, doña Aurora, percibe su respiración unos metros más allá. Hildegard, hija querida, me traicionaste, piensa Aurora mientras calibra en la mano el revólver que disparará minutos después. En mi vientre te engendré, para vengarme del absurdo destino que me negó tantas cosas: posición, apellido, fama, estudios. No tuviste padre, sólo progenitor. Tuve una hija sin ansiar nunca goces sexuales, al sólo efecto de vengarme de la realidad, y ella, que había logrado hacer lo que yo no pude me traiciona así, con un infeliz, un escribiente que trabaja en el despacho de un cagatintas. Apenas abre la puerta del dormitorio, Doña Aurora dispara cerca de la sien de Hildegard, descerrajándole el tiro mortal.
http://literaturadart.blogspot.com/2010/07/autoras-de-relatos-breves-de-suspense.html
Madrid, 1933. Noche. Doña Aurora se ata los cordones de los zapatos, acomoda el vestido. En uno de los bolsillos del ancho pollerón guarda la pistola cargada. Se acomoda el pelo y camina por la casa como si nada fuera a ocurrir.
En una de las habitaciones, la más grande y lejos del comedor, Hildegard, la hija de doña Aurora duerme. Ha preparado la conferencia sobre eugenesia que debe pronunciar al día siguiente. Está cansada y duerme. Sin adivinar que su madre, doña Aurora, percibe su respiración unos metros más allá. Hildegard, hija querida, me traicionaste, piensa Aurora mientras calibra en la mano el revólver que disparará minutos después. En mi vientre te engendré, para vengarme del absurdo destino que me negó tantas cosas: posición, apellido, fama, estudios. No tuviste padre, sólo progenitor. Tuve una hija sin ansiar nunca goces sexuales, al sólo efecto de vengarme de la realidad, y ella, que había logrado hacer lo que yo no pude me traiciona así, con un infeliz, un escribiente que trabaja en el despacho de un cagatintas. Apenas abre la puerta del dormitorio, Doña Aurora dispara cerca de la sien de Hildegard, descerrajándole el tiro mortal.
(c) Araceli Otamendi
http://literaturadart.blogspot.com/2010/07/autoras-de-relatos-breves-de-suspense.html
jueves, 15 de julio de 2010
Extraños en la noche de Iemanjá - Capítulo 5 (fragmento)
En ese momento Leonor y Ludwig se sorprendieron y cada uno buscó la misma expresión de sorpresa en los ojos del otro, el agua había llegado hasta adentro del círculo de sombra que los protegía y Ludwig preguntó:
- ¿Quiere que lleve la sombrilla más cerca de los médanos?
La mujer asintió agradecida mientras el detective desenterraba el soporte metálico y plegaba la sombrilla. El albatros nadaba a unos cien metros de la playa y Ludwig decidió que era el momento de insistir con su preguntas.
- ¿Hace mucho que está en esta playa, Leonor?
- ¿Cómo sabe mi nombre?
- Ya le dije que soy guía de turismo y conversando con los turistas se saben muchas cosas.
Leonor lo miraba con desconfianza y dijo:
- Paso todo el verano aquí
- Entonces debe conocer a muchas personas que veranean en este lugar - contestó el detective.
- No muchas señor Ludwig, pero usted a mí no me engaña. Usted es policía. Yo ya soy vieja y le digo en la cara lo que pienso.
- Cálmese, Leonor, cálmese. Sólo quiero saber algo.
- Está bien - dijo Leonor mientras los dos caminaban hacia los médanos. El sol hacía arder la piel y la arena caliente quemaba las plantas de los pies. Ludwig volvió a enterrar el soporte metálico en la arena y desplegó la sombrilla. Los dos se sentaron.
- Señor Ludwig le voy a decir una sola cosa: si alguien quiere saber algo de este lugar tiene que ir a ver a Mirinha, la tarotista y vidente, Esquina del viento y calle dos.
- Esquina del viento y calle dos - repitió Ludwig.
El círculo de sombra se había achicado y los dos, Ludwig y la mujer estaban protegidos por él. Un viento cálido soplaba con fuerza desde los médanos.
El detective no se preguntó por qué Leonor conocía a Mirinha, si tal vez se habría hecho leer el futuro por esa mujer. Pero Leonor sí se lo preguntaba, porque había perdido la cuenta de las veces que indagó al futuro para saber cuánto tiempo le quedaba. Tenía una extraña sonrisa triste cuando pensaba esto y ahora, bajo la sombrilla continuaba arrojando los buzios al aire. Ludwig la miraba.
- "Todo el mundo y todas las cosas son parte de la vida, pero, cuando se han sumado todos, todavía falta no sé qué para que sea vida" - dijo Leonor
- Hemingway - dijo Ludwig
- Frío, señor Ludwig, frío - contestó Leonor y después dijo: "No es gris el mundo, sino falto de lascivia, el ligero sueño de bambú de la inocencia suave como la superficie de una cuchara"
- Capote - insistió Ludwig
Leonor soltó una carcajada y Ludwig la miró. ¿De qué diablos hablaba esta mujer? ¿de qué hablarían con el amante? Eso se lo preguntaba casi siempre cuando veía una pareja. Porque él casi nunca sabía de qué hablar con una mujer, especialmente cuando estaba casado. El alegre gusano de la juventud ya no lo carcomía. Se sentía joven pero no tanto como para hacer algunas locuras. Aunque muchas veces las hacía.
Ludwig agradeció el dato a Leonor y se alejó caminando por la playa. Caminaba por el borde de la arena mojada pisando las puntillas blancas de espuma. El mar era verde unido a un cielo azul intenso donde el sol, en lo más alto parecía penetrar en las cabezas llenándolo todo de luz a tal punto que parecía enceguecer. Cerca del horizonte se veía una franja azul más oscura que el azul cobalto del cielo. Visto desde arriba el paisaje podría parecerse a un cuadro de David Hockney con sus planos de colores intensos reclamando cada uno su propio espacio.
- Vaya a ver a Mirinha, la vidente. Ella sabe todo lo que ocurre en este lugar - volvió a decir Leonor. Ludwig se despidió entonces de la mujer, tomó el bollo del pantalón, la camisa y los zapatos y se fue caminando por el borde de la arena pisando las puntillas blancas de espuma. Ludwig aún no se había puesto los zapatos y la arena ardía. Se sentía en armonía consigo mismo, sentía el orden vivo de la continuidad de la existencia. Creía no recordar un estado así. Ahora la mirada de Ludwig se posó en un pájaro recostado en la arena mojada. Parecía una gaviota. El detective se agachó y lo tomó en sus manos. Lo sostuvo durante unos minutos. Sentía las plumas frías y el corazón del animal palpitando. El pájaro empezó a moverse en las manos del detective. Movía las alas y Ludwig iba a soltarlo pero antes formuló en silencio tres deseos.
(c) Araceli Otamendi- Todos los derechos reservados
Extraños en la noche de Iemanjá - Capítulo 6 (fragmento)
El primero de los deseos de Ludwig fue que se cumpliera uno de sus sueños recurrentes: una mujer le entregaba un papel con símbolos que él no podía descifrar. Tal vez fuera un mensaje. En todo caso era imposible descifrarlo sin ayuda. Al final del sueño alguien le descubría el significado. El segundo deseo era terminar de una vez y para siempre la investigación del caso de Willy Agastizábal. El tercero era ver a Mónica, su ex- mujer cuanto antes y hablar con ella. Y mientras sentía las plumas cálidas del pájaro entre sus manos cerró los ojos y pensó en los tres deseos varias veces. Después, el detective abrió sus manos y dejó volar al pájaro quien se alejó hacia el mar. Se había llevado en su vuelo sus deseos más secretos, esos que no deben contarse a nadie.
Ludwig sintió que la arena caliente le quemaba los pies y se puso los zapatos. Ahora, caminando por la playa escuchaba el murmullo del viento y le parecía que le susurraba palabras en los oídos. ¿Qué clase de palabras podría murmurarle el viento al oído? ¿No eran acaso más que voces llegadas de lejos, tal vez con respuestas? ¿Qué estaba haciendo en esa playa? ¿A quién le importaba el asesinato, si es que lo era, del hombre ahogado? Nadie sabía nada, nadie lo había visto y si lo sabían o lo habían visto lo ocultaban. ¿Y si no hubiera sido un asesinato sino un suicidio?
domingo, 4 de julio de 2010
La muñeca de cristal o la fragilidad de las cosas
La muñeca de cristal o la fragilidad de las cosas
El estado de gravidez o la panza, como se prefiera, es avanzado. Falta poco para el nacimiento, es una extraña sensación de que voy a reventar, mi panza explotará y quedaré vacía aunque tendré como compensación en mis manos un niño o una niña ¿Cómo será?
A duras penas puedo salir a la calle y detener un taxi. Antes, una mujer no ha dejado de tocar el timbre, de llamarme por teléfono, de encararme en la calle … pero ¿quién es? Me he escapado de ella y aquí estoy camino a la clínica. Siento las patadas muy adentro, las contracciones, son cada vez más fuertes, me duele la espalda y no sé si voy a llegar a tiempo. No se preocupe, no me mire así, no lo voy a tener aquí adentro, no le voy a ensuciar el tapizado de su auto pero apúrese…
Las contracciones son muy fuertes, doctor. Va a nacer enseguida, dice. La veo, la he visto a través de la piel, digo. La piel de mi panza es transparente como un papel de celofán. La he visto y ya sé como es, aunque usted todavía no la vea, doctor. Es preciosa, es como una muñeca. ¡Fantasías! La imaginación vuela. ¿Por qué tengo que explicarle a usted cómo la he visto? La cabecita es redonda y el cuerpo se parece a un muñeco, lleno de curvas. ¿Y tiene manos? ¿y tiene pies? Es preciosa le digo, porque la he visto, ella es rosada, redonda, bellísima. Las contracciones son cada vez más seguidas y va naciendo, doctor, no la deje caer, ya sale, ya sale… ya salió.
¡Es una muñeca! Sí, es una muñeca. He parido una muñeca de cristal. Redonda, chiquita, preciosa, la cabeza es como una naranja, transparente. Mueve los ojos, ¿los mueve? Pero señor ¿de qué se asombra? Si es una muñeca de cristal, nada más. Mírele las manos, ah, pero…una de las manos ¿qué ha pasado? Es que se ha roto, se ha roto la pequeña mano. El doctor tiene la solución: la pegaremos con un pegamento especial y todo se va a solucionar, todo.
¿Se solucionará? Todo se va a solucionar …
El pegado de la mano al bracito se realiza sin mayores dificultades. Todo es cuestión de esperar. No me parece raro haber parido una muñeca de cristal, tan redonda y bella. Es transparente y hasta podría estar en una vitrina, pero no la pondría ahí, se moriría, necesita respirar, está viva. Hay que darle de comer y enseguida empieza a mamar y luego llora, grita, y otras cosas más. ¡Hermosa muñequita mía! Te miro embelesada, soy tu mamá. Mirémonos al espejo. ¡Qué belleza, hermosita! ¡qué belleza! Nunca había soñado con una muñeca así y ahora la tengo, hermosita, linda, muñequita de mamá. ¿qué te pasa?
Me siento extraña. He parido una muñeca de cristal que come, duerme, se ensucia, llora, grita. ¡Ay, cómo duele! Y ¡qué vacía estoy ahora sin la muñeca en mi panza!
Pero tengo la compensación en mis manos, en mis brazos, es esta muñeca de cristal que dormida se parece a una muñeca que tuve alguna vez, cuando era niña y me gustaba jugar a las muñecas. ¿Te hacía dormir, te acordás? Dormías junto a mi, al lado de mi panza, tapada con las sábanas. Juntas dormíamos las dos. Te apretaba fuerte cuando los maullidos sonaban durante la noche en el techo. Aquella noche, antes de la mudanza, cuando todos los objetos estaban contenidos en cajas, cómo maullaban, Dios mío, cómo maullaban, parecían bestias salvajes corriendo de un lado al otro de la casa. Tenía miedo, la oscuridad, sombras en el jardín y los maullidos entonces te tomé muy fuerte para que me acompañaras hasta que amaneciera y los gritos de los gatos se callaran definitivamente.
Pero después me hice grande y te olvidé, te quedaste sentada en la cama o en alguna silla, después de la mudanza perdiste tu significado y no sé qué lugar ocupaste, pero ya no era el mismo de antes.
Y ahora, no sé si es el recuerdo o la niña que ha empezado a llorar otra vez lo que me impulsa a buscar ese juguete viejo y comparar su imagen con la que tengo guardada en la memoria.
He tenido una muñeca de cristal, la he parido en mi imaginación y en mi sueño se devela como una niña de carne y hueso. Y en mi realidad se devela como una muñeca de cristal, como un sueño. Extraño sueño éste, como extraña e impredecible es también la realidad.
© Araceli Otamendi
Julio de 2010
imagen: Mimmo Paladino
Senza titolo, 1998
óleo sobre tela
cm 132 x 94
Colección Caleffi
(de la muestra La Transvanguardia italiana en la Fundación Proa)
lunes, 10 de mayo de 2010
Cuento: Vuelta a la casa tomada
Vuelta a la Casa Tomada - Araceli Otamendi
El agua corre, llena la bañera y casi desborda. Está al límite, llena, entonces me sumerjo. El agua está tibia y causa placer estar ahí. Entonces veo figuras, recuerdos que aparecen y dibujan. Entonces me dejo ir, llevar ¿adónde? Entonces viajo. Tomo el colectivo y viajo, el ómnibus anda despacio, es día de semana y voy, es un día soleado y voy mirando por las ventanillas, los edificios, la ciudad gris, la ciudad me araña. Me dejo llevar porque los recuerdos son y están. Y estoy ahí. Yo estoy, estaba y estoy. Y entonces es un homenaje a mí misma. A la que fui y está, en el pasado que ahora es presente. Está, estoy. Ahí, como entonces, como ahora, estoy…
Y me saludo cada vez que paso por alguna casa dónde viví, porque ahí quedaron mis recuerdos. Entonces me saludo a mí misma porque algo mío vive ahí…
Pero las casas han sido tomadas, son casas tomadas como en el cuento de Julio … Poco a poco las han ido tomando otros…
Entonces escribo, escribo para recordar, para encontrarme a mi misma y recordar y verme ahí, hace tanto tiempo y sin embargo…
Hay que dejar tranquilos a los fantasmas… que habiten, que llenen la casa tomada mientras nosotros, desde aquí, ¿cómo llamarla? Realidad, pies en la tierra, seguimos pensando ¿en ellos?
Camino casi con precisión. La vereda ancha me lo permite, del lado del sol, pasado mediodía percibo el aire fresco, las puertas: casi todas cerradas. Los negocios, a esta hora duermen la siesta. Alguna vez arrojé la llave de la casa a la alcantarilla. ¿Arrojé, dije? No estaría tan segura, no lo estoy, y es más, ahora no estoy segura de nada. Antes de convertirme en un insecto, antes de ser Gregorio Samsa, lo intento. Lo voy a intentar. Hace tanto tiempo lo he planificado y hasta he trazado un mapa con las coordenadas. Tantas cuadras para un lado, tantas cuadras para otro. Girar, hacia un lado primero, después caminar. Como un ciego cerca de las paredes de las casas como si hacerlo me brindara cierta seguridad de la que jamás he gozado. Como algo sí que es seguro y de eso prefiero no hablar, por ahora. Prefiero detener el tiempo y el destino y volver a la casa tomada. Porque ellos, ellos que andan por ahí tomando las habitaciones en la casa, haciendo extraños ruidos. Voy a exorcizar el conjuro que me ha traído hasta aquí. Mi corazón late rapidísimo como un caballo al galope. Hasta aquí he cruzado varios paisajes, disímiles, hasta contradictorios: monumento al soldado, el gauchito gil, paisajes que hablan- a veces - y sólo pájaros que cantan en las ramas. He venido hasta aquí sólo para escuchar los sonidos… de la casa.
¿Sólo para escuchar?…
Porque la casa sigue tomada…
Entonces, sentada en un café elucubro planes, estrategias. Costaría menos si la casa tuviera chimenea. Entrar por el techo y sorprenderlos. A ellos, los que habitan la casa tomada.
Las ventanas están tapiadas, Convertirme en Jane, la chica de Tarzán y entrar con tambores y gritos aferrada a una liana.
Sí, escucho los tambores y los gritos y es de noche. Ellos entonces, vienen…
Vienen marchando con luces y disfraces, cierro los ojos y ahora sé qué es lo que ocurrirá. Estoy ahí hace tanto tiempo…
La música, los silbatos, las panderetas. Lo había olvidado: es Carnaval. Se acerca alguien y me arroja papel picado en la cara: no voy a llorar. Entonces sé que esta es la contraseña para que suba de una vez por todas a la carroza. Pero no es cualquier carroza de este Carnaval, sino la de Orfeo, alguien extiende su mano…- Subí, dice. Tiene los ojos pintados, la cara, el cuerpo. Subo. La carroza sigue el desfile: pasamos por la casa, las ventanas están cerradas. Orfeo tiene su lira en la mano y canta. Apenas me pregunta algo, oigo su voz casi es un susurro. La comparsa sigue, hombres y mujeres bailan con frenesí. Cierro los ojos, ya no sé dónde estoy. El papel picado y las serpentinas caen sobre mi cabeza. En otra carroza un hombre baila. La carroza sigue . Orfeo, digo ¿adónde quiere llevarme?
Orfeo me mira a los ojos, y dice: a la casa tomada.
¡Orfeo! ¡Orfeo! Pasamos por una arboleda y los árboles acarician nuestra cara, nuestra cabeza ¡Orfeo! Está bien aquí. Quiero volver …
Antes vamos a dar un paseo, es Carnaval, dice. Hay que divertirse…
No sé dónde estoy, sigo sin saber, ni quién es este ser disfrazado de Orfeo, ni adónde me lleva, ni adónde voy…
¡Orfeo! Lo llamo, pero no responde. Sólo escucho su voz diciéndome:- no podés volver a la casa tomada.
¿Por qué? Pregunto. Orfeo canta, canta una canción que no comprendo. Porque todo es extrañeza y yo soy una extraña dentro de mi piel…
Estamos en la oscuridad más absoluta, pasamos por varias casas, por la arboleda. El ruido del agua me sobresalta… las olas golpean en la costa. Entonces Orfeo da una orden y la carroza se detiene. Hombres y mujeres se tiran entonces a dormir sobre el pasto, sobre la tierra, en cualquier parte, extenuados de tanto bailar. Los primeros rayos de luz me muestran un paisaje distinto. Orfeo está ahí, conmigo, mirando la salida del sol. Lo miro, permanece impasible, mirando…
¡Orfeo! Lo llamo, y no contesta..
Se da vuelta y me hace señas, me señala el lugar adónde debo ir. Es una piedra y me siento ahí. Me quedo quieta, mirando junto a Orfeo la salida del sol….
Admito ahora que la cara de Orfeo es una máscara.
- Orfeo – le digo
- ¿Qué? Contesta
- Quiero ver tu cara sin la máscara.
- Eso no es posible – contesta
- ¿Por qué?
- Porque no sé si soy Orfeo si me quito la máscara
- ¿Cómo haré para saber entonces quíén sos?
- Hay que seguir el juego…
- Hoy se termina.
- ¿Qué cosa?
- El Carnaval, se termina…
- El Carnaval sí, pero la vida no.
- Nunca sabré qué sos ni qué juego es éste.
- Como la vida ¿no?
- Casi
- ¿Querés volver a casa tomada?
- Es sólo una casa
- Poblada por fantasmas, vacía
Orfeo no dice nada más.
Es de noche. Debo cruzar el río, me advierten del peligro: hasta llegar a la otra orilla tendrás que atravesar peligros, hay víboras, reptiles, camalotes, ramas, el suelo es fangoso, arena de río negra.
Tengo que ir, digo, como si cumpliera una misión y camino en el agua, de noche, sabiendo que la otra orilla está allá, más allá, lejos, hay que continuar….
Llegada a la otra orilla, atravesados todos los peligros, salgo indemne, el sol lentamente se va reflejando en el río. Miro el brillo del sol en el agua. Son muchos soles dormidos en la superficie y brillan.
Entonces ingreso en un lugar de piedra, una mina de rodocrosita, piedra rosa, brillante, que espeja mi cara y mi cuerpo. Entonces recuerdo los espejos deformantes del parque de diversiones, los autos chocadores… Me gustaba mirarme en esos espejos: era más alta y más flaca, luego más petisa y gorda, pero nunca era yo. Era divertido y siniestro a la vez: mirarse en los espejos y no ver más que una imagen deforme donde nunca era yo. Luego los autos: subirse a ellos para chocar con otros, girar a toda velocidad y conducir mal, estrellarse con otro auto por pura diversión en círculos, en zigzag, nunca en un camino trazado de antemano.
Vuelta a la otra orilla, miro el río, las olas cuando quiero y debo irme Orfeo ya no está. Se ha ido. No sé quién era. Sólo recuerdo su voz y sus palabras: no podés volver a casa tomada, ahora no…
Es mediodía y el sol está en lo alto. Los hombres y las mujeres de la carroza se van despabilando.
Estoy lejos de ahí, me he ido alejando, me llevo conmigo, ellos no saben quién soy. Detengo la mirada por unos momentos en el agua. Algún pájaro se posa en una rama y canta.
© Araceli Otamendi – Julio de 2008
imagen: de la muestra El hilo de la trama, "La colecta de neblina", six digital prints 90 x 102 cm, Photo Marcia Thompsom, Camera Araken and Marta Jourdan, Cortesy of Galería Nara Roesler, Sao Paulo) (muestra en el Malba, 2002- nota publicada en muestras/arte, Revista Archivos del Sur).
miércoles, 21 de abril de 2010
Extraños en la noche de Iemanjá - Capítulo 12
Diego Velázquez era un pintor de moda en Buenos Aires, había adquirido cierta notoriedad en algunas galerías de New York se había vuelto famoso en pocos años. Sus pinturas se vendían a precios increíblemente altos. Pero a los treinta años no sabía si seguir pintando o dedicar todo su tiempo a invertir el dinero ganado en distintas actividades. Durante toda su vida no tendría ninguna necesidad de trabajar ni hacer nada más si invertía bien la plata. ¿Adónde habían ido a parar sus ideales? Su arte se deshacía como los sueños cuando llega el día y la luz entra por la ventana para avisar que la noche pasó, lo que hemos visto no ha sido más que un sueño o una pesadilla. Había cambiado los sueños por dinero y eso puede ser mortífero para un artista. ¿Dónde estaban Van Gogh, Cezanne, Gauguin? Ellos habían sido llamados y estaban entre los pocos elegidos, ¿y él?
- ¿A qué se refiere?
El detective buscaba una señal, cualquier cosa que le indicara cómo seguir la investigación de Willy Agastizábal.
- Sí, desde hace tiempo lo estoy buscando - contestó. El que esté aquí, en esta fiesta esta noche no es más que obra del azar, pensaba. Pero no sabía si ese azar lo conduciría a algún resultado. La mirada de Ludwig se detuvo en el monito que inquieto se había trepado a una lámpara.
- ¿Qué cosas?
- Esta fiesta …
Para eso debía haber llevado pétalos de rosas blancas, pétalos de claveles blancos, lavanda, pétalos de jazmín, flores de naranjo, lirios, angélicas, Palma de San José - blanca -, Guiné - flor blanca -, hortensias blancas, romero de campo, menta, camalote, albahaca y mangerona. Este baño no podía cocinarse. Había que tomarlo como si se preparara un amací y preferentemente había que tomarlo un sábado o un domingo.
En ese momento, el hombre conversaba con Albertina y Leonor. Albertina, la hermana de Rosa Té hablaba y reía, ahora parecía despreocupada. Con un encendedor dorado en una mano, Albertina se disponía a encender ahora la gran vela blanca incrustada junto al número 60 en la torta de cumpleaños.
- Se arruinó, la fiesta de mamá se arruinó - gritaba la psicoanalista.
Rosa Té fue hasta la cocina, ahí estaba Albertina buscando más botellas de champagne, tarareaba una canción y esto hizo encolerizar a Rosa Té quien dijo:
sábado, 3 de abril de 2010
Prólogo de Luis Gregorich a la novela Pájaros debajo de la piel y cerveza
- Los concursos literarios no siempre deparan placer a quienes forman parte de sus jurados. Tampoco es habitual la sensación de sorpresa, motivada por la aparición de nuevos talentos literarios, sobre todo cuando se trata de escritores inéditos, a menudo tanto o más convencionales que los ya conocidos.Ambas circunstancias auspiciosas se han dado en el concurso de novela organizado en forma conjunta – feliz asociación que esperamos tenga continuidad en el tiempo- por la Fundación El Libro y la empresa Edenor. La obra premiada revela una madurez inesperada para quien aún no ha publicado libro. No hay aquì vacilaciones de escritura ni los típicos excesos del principiante que acumula materiales sin jerarquización ni medida. Tampoco se advierten las experimentaciones inútiles de los que creen seguir una preceptiva de vanguardia y se instalan, en realidad, en una rutina de capillas fatigadas. La autora nos cuenta una historia. Esa historia adopta las formas de la narración policial, se inicia en la Argentina y continúa en una germánica Europa, y utiliza el humor, la parodia y las alusiones literarias y culturales para desarrollarse y crecer. El lector está protegido por una discreta estrategia de relato transparente y fluido, aunque haya de pronto saltos e incisiones en la realidad que sugieren que no todo es como parece, o, en todo caso, que vale la pena indagar más allá de las apariencias. Como el singular detective de la novela, será el propio lector el que dé su versión final cuando acabe de leer el libro. Hemos mencinado un elemento clave de la obra (incluso presente en el curioso y original tìtulo de la novela): el humor. Se trata más bien de una clave de humor negro, de guiños paródicos, de ironía en forma de retazos que otorgan al texto un sabor peculiar. Las lecturas de la autora están presentes en lo que escribe, pero no se han sobrepuesto a su propia voluntad de construcción ni le han impedido a erigir un tono personal. Es satisfactorio augurar a Araceli Otamendi un prometedor futuro en el arduo campo de la creación literaria. Valgan las huellas de este primer paso como la marca inicial de un camino fecundo en imaginación, amor por la palabra y libertad expresiva.
(c) Luis Gregorich
sábado, 27 de marzo de 2010
Imágenes de New York en la tapa de la revista Cultura
(Buenos Aires)
La antología "Imágenes de New York - Una mirada hispanoamericana" de Araceli Otamendi, publicada como edición especial de la revista Cultura Segunda Época fue nota de tapa de la Revista Cultura en 2000.
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